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viernes, 13 de noviembre de 2020
miércoles, 11 de noviembre de 2020
Un crimen llamado educación
WÍLMAR AUDEY BELTRÁN SOTO
Docente de
aula del área de Lengua Castellana
IE Las Mercedes Nunchía Casanare
Ahora bien, después de escuchar
que la investigación no se realizó en un solo continente, sino que abarcó
otros, es decir; muchos países desarrollados y subdesarrollados, donde en los
primeros se educa para desarrollar los países, donde se privilegia
la inversión económica en el sistema educativo, y de hecho esa afirmación es
correcta, mientras en los segundos, la educación de calidad como se dice
llamarse, solo privilegia a unos pocos y otros están sometidos o no tener
acceso.
Entonces los gobiernos de los
países desarrollados y subdesarrollados se enfocan en preparar o educar a las
personas para el trabajo, para que esa fuerza laboral conlleve a
enriquecer a los dueños de las transnacionales; sin importar el ser
humano; que a mi juicio, es lo más importante en cualquier sociedad del mundo.
Otro aspecto fundamental que no se puede de dejar de lado, es que se sigue aún
en una educación memorista y cuadriculada, donde se concibe que el único que
tiene el conocimiento es el docente, y los estudiantes son receptores pasivos
de este. Se sigue mirando maestros enfocados más en lo teórico y menos en la
práctica. Ante esta situación surgen interrogantes como por ejemplo: ¿por qué
los maestros siguen enseñando una educación tradicional?, ¿por qué los maestros
han perdido reconocimiento ante la sociedad? y ¿por qué muchos estados
privilegian la formación solo para el trabajo?
Ahora la respuesta a estos
interrogantes, seguramente será que muchos maestros están desmotivados por que
los estados no les brinda capacitaciones acordes a sus intereses, la violencia
les afecta en el aspecto emocional, sus salarios son ínfimos; por no decir que
paupérrimos, en fin son de los posibles factores que inciden en el
desenlace de una educación no pertinente, sino condicionada a los interés de
las potenciales mundiales.
Muchos
se preguntarán, si en aquellos países donde se invierte tanto en
infraestructura, tecnológica e investigación, para mejorar la educación y por
ello los conlleve a obtener excelentes resultados en las pruebas
internacionales de pisa, que por cierto les va bien, pero la paradoja por la
vida es muy ínfima, cada día las tazas de suicidio van en aumento, entonces;
¿no sirve la tecnología y una buena infraestructura, en otros aspectos?
Podemos
decir, que se está dejando a un lado la importancia del ser, no se está
gestionando las emociones, se privilegia el saber a costa de la restricción de
los aspectos fundamentales del ser, solo se para forma para el
trabajo, la guerra y no para la paz.
Es
un imperativo adaptar un sistema educativo a las necesidades del niño y no a
las necesidades de las elites de los países, los sistemas educativos en muchas
partes del mundo están adaptados para que las nuevas ciudadanías no piensen, es
decir, sigan siendo individuos manipulables, que es lo que le conviene a la
elite mundial. Necesitamos un sistema educativo a las necesidades y ambiciones
de la humanidad.
En
conclusión, las escuelas deberían ser espacios para la reflexión, el amor, el
respeto por la diferencia, en aprender a escuchar al otro, en afianzar el valor
de la honestidad, que se pueda opinar libremente y no que se encasille al niño
en un pensamiento memorístico, que ojala se cuestione más el cerebro
del niño para que llegue lejos.
martes, 10 de noviembre de 2020
jueves, 6 de agosto de 2020
Un bobito con poder, ¿deja de ser bobito?
Una mujer se hallaba recostada y suspirando a calzón quitao, y a su lado, su compañero, a calzón quitao también, pero con señales evidentes de lanza en ristre. Intentaban sembrar la semilla de un hijo especial. Y sembrarla cumpliendo los protocolos de bioseguridad, y los de biopolvo, por supuesto.
El producto final debía ser un hijo algo singular. Un hijo para el que se crearon los más altos cargos del Estado, y del que se espera que nazca con todos los defectos y carencias requeridos para ocupar con decoro cualquiera de esos cargos.
Un hijo así exige quemar las etapas propias de una buena siembra. Así que, entrados los dos en efervescencia, y tras la ejecución de las maniobras propias de fase de prepolvo, pasarían luego a la del polvo propiamente dicho.
De antemano habían acordado que, pese a todo, no ofrecerían el espectáculo de un polvo innovador. Se conformarían con “uno de esos polvos humildes que patrocina el padre Chucho: uno que, aunque es muy triste en la forma, en el fondo todo se aprovecha”, comentó la pareja.
Sin embargo, el polvo, como polvo, tuvo que ser suspendido por un olvido imperdonable: la elaboración de un hijo necesita un esbozo previo, y este no se había hecho. De modo que en vez de polvo emprendieron coitus. Sí, coitus, pero interruptus. Mejor dicho, hubo huelga. Huelga de miembros caídos.
El interruptus terminó cuando anunciaron que el diseño del hijo estaba listo, y que ese diseño incluía la instalación interna de un grandioso sueño. “Del sueño que a la sazón estuviese de moda”, confirmaron.
Pero, ¿cuál exactamente? “Nuestro hijo será el mejor bobo con poder de la historia de Colombia”, indicaron los padres. Y remataron: “Sueño que logramos precisar gracias a la colaboración del actual fiscal Barbosa”.
Completan esta historia las preguntas que le llegaron a la pareja, y las respuestas que ésta dio.
¿A quién debemos el destape del bobo con poder?
Al fiscal Barbosa y a Margarita Rosa de Francisco. A él, porque sirvió de modelo; y a ella, porque, tras desnudar a semejante modelo, lo halló tan inteligente y apuesto, que no dudó tildarlo de “bobo con poder”.
Tengo un hijo con bobera, ¿qué hago para que además tenga poder?
Si considera que su hijito es tan bobito como para ocupar altos cargos gubernamentales, afílielo cuanto antes al Partido Centro Democrático.
¿Puedo medir cuán bobito es mi hijo?
Escúchelo. Si se le ocurre hacer alarde de ser el mejor fiscal de la historia, es bobo a medias. Y si también añade el fanfarronear de estar haciendo la mejor Fiscalía de la historia, es bobo, y bobo de remate.
Como no hubo más preguntas, la pareja pudo volver a lo suyo: a terminar el coitus interruptus, y comenzar, rapidito, un pulvus corruptus.
Del que nacerá el bobito que la pareja quería, y el que habrá de ser, cuando menos, el mejor fiscal general de la historia de Colombia.
Tomado de:http://blogs.eltiempo.com/elhazmerreir/2020/08/06/un-bobito-con-poder-deja-de-ser-bobito/
sábado, 18 de julio de 2015
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Por: Julio César Londoño
Está bien. Evaluaciones y salarios son indicadores a considerar, sin duda, pero los profesores y el ministro deberían también filosofar y preguntarse, por ejemplo, qué es la educación. Y como la pregunta es tan amplia y el objeto tan escurridizo, pueden cercarlo con preguntas más sencillas: para qué se educa, quién educa, dónde lo hace, cuáles deben ser los contenidos centrales.
¿Para qué nos educamos? Para saber, por supuesto. Para saber por el saber mismo; porque sí, porque necesitamos satisfacer la bendita curiosidad de entender cosas y fenómenos. Una vez saciada la curiosidad, habrá que decidir si el conocimiento adquirido solo sirve para competir o si podemos utilizarlo también para ser solidarios. ¿Es absolutamente necesario decapitar al alumno que ayuda a sus compañeros en el examen? Y el error, ¿seguirá valiendo “cero”, o le daremos al fin un guarismo justo, uno que compense el esfuerzo que implica errar y su importancia en la historia de la ciencia? ¿Es posible criar el ornitorrinco negociante-filántropo, o reconocemos de una vez que el ser humano es una especie socialmente inviable y nos dejamos de ternuras?
¿Quién educa? Dejarle toda la carga al profesor es desperdiciar el enorme acervo de conocimientos que pueden tener los estudiantes: sus vivencias, el conocimiento de su entorno, su jerga, sus juegos y tragedias, su cine, su música, su microeconomía, su capacidad de soñar; es olvidar que también educa la familia y, especialmente, los amigos, “el parche”. El sistema educativo contemporáneo sigue siendo escolástico, binario y unidireccional: va del profesor al estudiante.
¿Dónde se educa? En la escuela, por supuesto, pero también en la casa, en la calle, en el parque y en esos espacios íntimos donde apenas caben dos… Y en la soledad, ese espacio tremendo y necesario a la vez, ese búnker que tanto amaron Pascal y Virginia Woolf.
¿Y los contenidos? Sería necio despreciar la rica tradición universal, esa magnífica parábola que fue balbucida en las cavernas, articulada en Súmer, cantada en Grecia y afinada en las plazas, los parlamentos y los laboratorios de Europa y Estados Unidos.
Pero no es menos necio ignorar los saberes, los quehaceres y las canciones de los koguis, emberas y ocainas; es vergonzoso conocer al dedillo la historia de Roma y desconocer la de nuestra ciudad. ¿Puede haber una empresa más humilde y necesaria que reconstruir la historia del barrio, la zaga de la familia? ¿Seguiremos creyendo que los ruiseñores cantan mejor en Hungría y que son más rojas las rosas de Alejandría? ¿Fue en vano que Gabo descubriera que la poesía es la energía secreta que cuece los garbanzos en la cocina?
Estos son los temas de fondo de la educación. Pero también hay unos “capítulos” que debemos estudiar para afinar el nivel del debate. Debemos conocer la historia de la educación en Colombia para saber, por ejemplo, que hace 40 años los colegios públicos eran mejores que los privados y que algunos incluso tenían fama internacional. Debemos conocer la “evolución” de la legislación educativa para entender las razones de la decadencia de los colegios públicos y evitar que corra la misma suerte la universidad pública. Uno debe, por amor al número y para tener contexto, conocer las cifras del sector en Colombia y el mundo.
Cuando hagamos estas tareas y logremos que la educación sea un tema no menos obsesivo que el fútbol, la moda, la paz o la política al detal, empezará a cambiar nuestra historia y mejorarán el fútbol, la moda y la política.
martes, 14 de julio de 2015
TRABAJO Y EDUCACIÓN
Los pros y los contras de la educación virtual
Pero gracias a la evolución de la tecnología, desde hace algunos años esto ha venido cambiando. Ahora, la enseñanza usa herramientas que permiten tener una disponibilidad de cualquier tipo de contenidoscuando se quiera, en el momento que sea. Esto elimina cualquier tipo de barrera y excusa para que una persona pueda iniciar su proceso de aprendizaje, en cualquier etapa de su vida.
FP le recomienda leer “Lo que sube el sueldo si estudia en el exterior”.
Por supuesto, la tendencia de educación virtual empezó a nivel mundial y luego aterrizó en el país. De acuerdo con Luis Fernando Correa, gerente de Operaciones e Innovación de Universia, en Colombia se empezó a hablar de educación virtual finalizando década del 90. “Quizás los últimos 4 o 5 años algunas pocas universidades empezaron con ese tema. Ahí fue cuando se fundó por ejemplo la Universidad Católica del Norte que funciona desde santa rosa de osos y su vocación desde el comienzo fue ofrecer educación virtual”.
Luego de eso, empezó a darse un gran desarrollo con otras universidades que empezaron “a ofrecer programas en modalidad virtual, primero más diplomados y a partir de ahí empezaron a crear programas académicos a modalidad distancia pero apoyado por tecnología” añadió Correa.
Las diferencias
Aunque pareciera que la diferencia entre lo tradicional y lo virtual sólo es el espacio y las herramientas, “la gran diferencia está en el acceso casi ilimitado a océanos de conocimiento disponibles en Internet a costos bajos, a menudo gratis. Esto le permite a cualquier aprendiz desarrollar habilidades en las áreas del saber de su interés sin depender de un profesor como proveedor del conocimiento sino más bien apoyándose en este como un guía o tutor para guiarlo en su proceso de aprendizaje”, dijo Carlos Hurtado, gerente del programa de educación de Intel para Latinoamérica.
Esto hace que tanto el “ambiente” como el estudiante y el profesor, tengan unas condiciones distintas para ejercer sus roles, especialmente porque la interacción y la comunicación se convierten en una parte fundamental en esta educación.
Según Alexander Hernández, Gerente AZUL Innovación, el e-learning se fundamenta en cinco elementos básicos:
1. La personalización: El e-learning es flexible, no importan tanto los horarios de trabajo del estudiante, o dónde viva, o los medios o plataformas que prefiera usar para acceder al contenido, podrán estudiar y formarse.
2. La asincronía, que ha permitido a cada estudiante adaptar el estudio a sus ritmos vitales y profesionales.
3. La interactividad, entre estudiantes, docentes y contenidos.
4. Los materiales didácticos, son un elemento muy importante, ya que permiten el acceso a conocimientos muy especializados y de calidad.
5. Un sistema de evaluación continua, en el que el estudiante es consciente y responsable de su proceso de aprendizaje, a la vez que tiene mecanismos alternativos de evaluación diferentes al examen final tradicional.
Sin embargo, no toda la educación virtual es igual, pues desde el punto de vista metodológico existen grandes diferencias dependiendo de la entidad que la ofrezca, explica el experto de Universia. “Algunas pueden ser más centrada en contenidos; otras, más centradas en el estudiante y también existen otras que dan un papel importante al profesor”, concluyó.
También le puede interesar “¿Cómo aprender las cosas más rápido y fácilmente?”.
Los costos
Dependiendo de la institución educativa que ofrezca este tipo de educación, los precios por tomar una educación de este tipo pueden variar pero, por lo general, los costos son más bajos y esto, por distintos motivos: costos de infraestructura, los de los recursos (porque, por ejemplo, no requiere de comprar libros), entre otros factores.
Según Correa, por términos debería ser más barata, “sin embargo cuando uno mira oferta que hay a veces encuentra que mismo programa tiene costo igual presencial y virtual y eso no es razonable”.
Esto hace que el estudiante realmente pueda obtener un ahorro de casi el 80% de los gastos que tendría si asistiera a la educación tradicional.
No obstante, el experto de Intel explica que hay quienes aseguran que el conocimiento tiende a ser “commodity”, es decir, “cada vez cuesta menos o llega a ser gratis, por lo tanto lo que realmente importa es cómo aplicarlo, o cómo enseñar a aplicarlo, de una manera creativa e innovadora”.
Con lo que hay que tener cuidado
Y aunque todo parece ser positivo, existen otros factores que se deben tener en cuenta antes de optar por este modelo de educación: primero, se trata de un sistema que requiere de unas habilidades particulares de parte del estudiante, pues la autonomía y la independencia son los factores fundamentales que le permiten a una persona avanzar en sus estudios sin un “policía” detrás de él.
Otro factor es la calidad, pues no todas ofrecen los mismos contenidos y las mismas formas de aprendizaje. Es por eso que si bien se tiene unafalsa percepción sobre la calidad, “progresivamente va mejorando en calidad y llegando cada vez a más usuarios y finalmente se convierten en el nuevo normal. Así ocurrió con los PCs, con la música y la fotografía digital y está ocurriendo con la educación en su transición hacia los contenidos digitales”, explicó Carlos Hurtado.
Un tercer elemento es que, dentro de lo posible, este modelo debería ser acompañado por un factor de práctica, que sí tiene la educación presencial “en el entrenamiento real en campo y no solo en la transmisión de conocimiento. Así mismo, permiten aplicar herramientas lúdicas, creativas y experienciales, cuyo potencial ya comprobado, se puede aprovechar en su totalidad en modelos presenciales”, sugirió Alexander Hernández.
Finalmente, existe una recomendación fundamental al respecto, especialmente cuando se trata de programas de educación de universidades extranjeras: “sobre todo con instituciones españolas que ofrecen títulos que llaman ellos “master” y allá, ese concepto no es el mismo de acá que traduce en “maestría” y menos en algunos casos donde hay máster que no son regulados por ministerio de educación allá”, advirtió el experto de Universia.
Es por eso que es necesario hacer una evaluación previa de los programas a los cuales busca acceder, pues en Colombia puede que ese estudio no sea validado como usted espera y la inversión, por lo general, puede ser mucho más alta.
Lea también “Los 9 empleos para los que no necesita tener una carrera universitaria”.
Derechos Básicos de Aprendizaje
sábado, 9 de mayo de 2015
La letra P
Adolfo Zableh Durán
7:54 p.m. | 8 de mayo de 2015
La pelea entre Fecode y el Gobierno se centró en el sistema de evaluación y en el aumento del sueldo, pero el problema va más allá. Es la corrupción, la desigualdad.
Algo no cuadra, porque mientras enseñar es bello, ser profesor mata de hambre y la buena educación vale un riñón. La pelea entre Fecode y el Gobierno se centró en el sistema de evaluación y en el aumento del sueldo, pero el problema va más allá. Es la corrupción, la desigualdad.
Usted oye hablar a un político en campaña y suena como si fuera a cambiar las cosas. Los candidatos afirman que hay que mejorar la educación, pero luego lo olvidan porque educar a la gente significa perder clientela. Es imposible salir adelante cuando la educación es un privilegio y no un derecho, y cuando se invierte más en policías que en profesores, aunque se necesiten ambos. Este gobierno le ha destinado más presupuesto a la educación que a la guerra, lo que resulta transgresor en un país subdesarrollado. Falta ver cómo se transforma en cambios reales.
Ahora, estudiar está sobrevalorado. Estudiar, no aprender, que no es lo mismo. Usted puede llenarse de doctorados y ser un tarado, o aprender en un sótano y resultar un genio. Estudiar no garantiza nada. Muchos de los memes contra Gina Parody fueron hechos por gente que asistió a la universidad, y en cualquier página de internet las noticias más leídas son las más frívolas, consultadas por individuos que estudiaron; no en vano saben leer y usar un computador. Yo he visto a gente con dos posgrados enfiestarse con reguetón.
Entonces, lo que necesitamos es aprender, y ojalá de lo que nos gusta. No sobra conocer el número atómico del Estroncio, así sea una lata, pero sería bello que en el colegio nos ayudaran a descubrir aquello que nos apasiona e inculcárnoslo, en vez de prepararnos a todos para ser médicos o ingenieros. Y ese es otro gran problema de la educación, que muchos están muertos por dentro y ni una beca en Harvard les activa el espíritu, agarran la primera oportunidad de trabajo que se les presenta para no morirse de hambre.
Tampoco creo en llegar a la universidad y hacer doble carrera. ¿Para qué, si los que sobresalen en esta vida se entregaron con rabia a esa único oficio que los obsesionaba? Basta con saber hacer una cosa. No solo para sobrevivir, sino para ser feliz. Dedique su vida a lo que le gusta y estará salvado.
Y encima, el sistema educativo está mal diseñado, aunque lo mismo podría decirse del mundo. Juntar gente en un salón porque tiene la misma edad y posición social no tiene lógica. El colegio es hostil porque los niños son malos. Y no malos, sino que actúan de corazón. Luego crecen y no pierden la esencia, sino que la esconden. Los que mejor posan de correctos terminan en política. Yo pasé por dos colegios. En uno se graduó Armando Benedetti; en el otro, Germán Vargas Lleras. Lo dicho, estudiar no asegura nada.
La otra cosa que me marcó de mis colegios es que eran solo para hombres y hoy son mixtos. Yo tengo la idea de colegio relacionada con la del sexo, o con la de la ausencia de él. Por eso ahora paso por guarderías de estrato seis a ver mamás bonitas, de esas que recogen a sus hijos en camionetas finas. Fantaseo con que alguna se enamora de mí y me saca a vivir, porque si tiene para pagar la guardería del hijo, que vale una millonada, tiene para mantenerme. Es que soy periodista y no puedo darme los lujos que creo merecer. Dicen que es un irresponsabilidad social tener policías, profesores y periodistas mal pagados, y que mientras nuestros políticos sean corruptos nunca alcanzaremos la paz. Algún sino trágico debe cargar la P.
